¿QUÉ SON LOS VALORES?

Cuando hablamos de valores, tendemos a considerar que son algo abstracto y complicado, pero sin embargo hacemos alusiones a ellos continuamente. Es más, todo lo que nos rodea y lo que hacemos está sujeto a criterios de valor, sólo que hay cosas que tienen más valor que otras.

El valor es un criterio para elegir. Por ello, cada persona y cada sociedad se construye su propio sistema de valores y que es relativamente estable.

Los valores se van adquiriendo y desarrollando a través de su proceso educativo, especialmente en el ámbito familiar y escolar, pero también, en el social y a través de los medios de comunicación.

Lo cierto es que no podemos vivir sin valores, ya que nos sirven de “guía” para nuestra vida. Todos buscamos la máxima satisfacción, es decir, buscamos la felicidad. Pero no todos los valores conducen a ella, lo que hace que nos cuestionemos nuestro propio sistema. Hace que nos planteemos que es posible que la felicidad no sea sólo un asunto individual, sino de todos, y por eso hay que compartirla. Esto explica que los valores tengan tanto una vertiente individual (BIS) como social (BISUCO, Bienestar Subjetivo Comunitario).

Cada uno de nosotros va construyendo su propio sistema de valores desde que nace, en función de sus predisposiciones, su crianza e historia personal. Ese sistema de valores define su personalidad y constituye una guía, que sirve de “Mapa” o “Referencia” personal para actuar. Sin embargo, unos valores más que otros y la forma como están organizados garantizan mayor nivel de Bienestar Subjetivo (Hernández y Capote, 1999; Hernández, 2000a). Esto nos obliga a clarificar, desde nuestra óptica, el concepto de valor y cómo ese sistema de valores se configura y se relaciona con el Bienestar Subjetivo.

Los valores pueden ser concebidos desde varias perspectivas, entre otras razones, porque el valor inunda toda nuestra existencia y marca diferentes matices, que nosotros sintetizamos así:

  1. Axiología Criterial

    Es el enfoque más conocido, de tipo filosófico y sociológico. Se refiere a los valores que nos guían. Se trata de los criterios o principios (argumentos o razones) que defendemos tanto al guiar nuestra conducta como al enjuiciar la de los demás. “Quien tiene un amigo tiene un tesoro”. Este es un ejemplo de un criterio de valor que posee una persona.

    ¿Quién marca la jerarquización de estos valores? La filosofía, pero especialmente la cultura de cada sociedad es la que va imponiendo unos valores sobre otros, aunque cada persona los construye de forma específica. Es lo que se denomina “sistema de valores”.

    ¿Implícitamente dónde pone el acento la sociedad? Lógicamente, en aquellos valores que perpetúen el sistema sociocultural, en aquellos valores que faciliten la convivencia y en aquellos valores que produzcan enriquecimiento personal y eficiencia, incluyendo aquí valores de progreso tecnológico y social.

    ¿Cómo se explica el conflicto de valores? El progreso del que hablamos, indirectamente, provoca cambios sociales y genera conflictos con los propios valores dominantes. Por ejemplo, aunque la sociedad fomenta valores de convivencia o resalta valores éticos, estéticos o intelectuales, la dinámica social (por ejemplo, la producción, el consumo, la tecnología, la publicidad, los reclamos de ocio, etc.) fomenta otro tipo de valores, especialmente, económicos, hedonistas, individualistas, que, en este momento, plantea un dislocamiento axiológico formidable y hace que el propio sistema teórico de valores vaya cambiando.

  2. Axiología Vectorial

    Es un enfoque más psicológico y es consecuencia del enfoque anterior, pues los criterios de valor se concretan en conductas. Así que se refiere a los valores que nos definen en función de nuestro comportamiento. En la vida diaria, juzgamos a los demás en función de sus valores. Incluso, alguna vez, se ha definido la personalidad como la constelación de valores en el “yo”. Por lo tanto, se trata de considerar los valores según el orden de atracción o preferencia (intensidad del vector) que una persona o colectivo manifiesta ante los diversos aspectos o actividades de nuestro universo envolvente y que constituye una escala de preferencias.

  3. “Axiorisma”

    Tales comportamientos, especialmente, en el modo de reaccionar, les sirven a los demás para inferir nuestra personalidad e interactuar, en consecuencia. Sobre todo, se deduce cuál es nuestro “valor” como personas. De ahí, que desde los valores de la axiología vectorial y del modo de reaccionar (incluso, usando cuestionarios autoevaluativos), se infiera el “Potencial del Bienestar Subjetivo Reflejo”. Éste lo hemos denominado “axiorisma” (fusión de la palabra “axios”=“valor” y “carisma”=“causante de agrado”), es decir, el grado de satisfacción que producen nuestras cualidades personales en la convivencia con los demás. Hemos dicho que el axiorisma, nivel de riqueza axiológica de cada persona para contribuir al bienestar de los que conviven con ella, se evalúa comparando los valores de cada persona con los valores estándares más deseados. Éstos son obtenidos a través de un criterio colectivo al considerar los valores más requeridos en las personas que tienen que convivir, supuestamente, durante mucho tiempo y en situaciones diversas con nosotros. Hay que pensar que el axiorisma varía desde la perspectiva de un empresario hacia un empleado; de un estudiante hacia su profesor o de un padre hacia sus hijos.

  4. Axiología Motivacional

    El Modelo Jerárquico de Maslow es el más representativo. Identifica los valores con necesidades humanas, agrupándolas en cinco conjuntos. Se van cubriendo escalonadamente mientras se desarrolla nuestra autorrealización, pues se trata de una jerarquía. A medida que cada necesidad se satisface, surge otra del nivel inmediatamente superior. Los cinco tipos de necesidades propuestos por Maslow, por orden de prioridad son: Necesidades Fisiológicas, Seguridad, Pertenencia y amor, Estima y valoración y Autorrealización.

    Este modelo de Maslow ha recibido muchas críticas derivadas de diversas investigaciones experimentales, así la revisión de Soper, Milford y Rosenthal (1995) concluye que gran parte de la esta teoría carece de apoyo empírico. Por ejemplo, no se constata que cuando se cubre una necesidad inferior le siga, necesariamente, la del escalón superior. A pesar de todo, sigue siendo un modelo muy ilustrativo y valorado en el mundo de la empresa.

  5. Axiología Tectónica

    Es un enfoque también psicológico, representado por el Modelo Pentatriaxios (Hernández, 1995, 1997, 2002), complementario del anterior en cuanto a los niveles, aunque más sistemático, situacional y comportamental que aquel. El “Pentatriaxios” lo representamos por una pirámide con cinco áreas (el cuerpo-naturaleza, el yo, los otros, la tarea y el “mundo-sistema” o cultura) y tres niveles (satisfacción, adaptación y autorrealización). Si tomamos, como ilustración, el área del cuerpo, podemos pensar que una persona disfruta comiendo (nivel primario); pero tiene que limitar la comida y practicar deportes porque está engordando (nivel de adaptación); con todo, el deporte se ha convertido para él en algo que le llena y le da sentido a su vida (plano de realización).

    Los tres niveles recogen las tres necesidades, impulsos o “procesos-meta” más generales del ser humano: la satisfacción, la adaptación y la autorrealización. A diferencia de Maslow, son planos independientes y no están en el vacío, sino que están en función de las cinco áreas más representativas de la realidad y que ya hemos comentado anteriormente.

    La interacción de niveles y áreas da lugar a quince casillas o tipo de valores, donde cualquier conducta puede ser incluida (ver figura 1).

    El objetivo, a su vez, es poder comprobar cuál es la arquitectura axiológica más adecuada. Para esto, hay que relacionarlos con los máximos criterios o “meta-valores”, es decir, con la felicidad (BIS), la aportación al bienestar de los otros (ABC; “axiorisma”) y la eficiencia. 

    ¿Qué valores predicen más felicidad y eficiencia propia y ajena? De acuerdo con las investigaciones (Hernández, 2002) y siguiendo los factores del Pentatriaxios, podemos exponer estas conclusiones:

    Nivel primario

    Entre los valores primarios que correlacionan con el BIS y con el ABC figuran la expresión afectiva satisfactoria; la sensualidad y contacto con la naturaleza y las vivencias lúdicas. En cambio, el egocentrismo y las descargas emocionales insatisfactorias (miedo, rabia, tristeza), correlacionan con infelicidad. Por lo que se refiere a la competitividad y la búsqueda de valoración social no muestran ninguna asociación con ser feliz ni con el ABC.

    Nivel de adaptación

    Entre los valores de adaptación, son los valores de autoestima y autonomía los que más determinan el bienestar subjetivo, pero además afectan a la mayoría de esferas, por ejemplo, a las relaciones interpersonales o a la eficiencia. El respeto personal es un valor que se relaciona exclusiva e intensamente con el ABC, lo mismo el cumplimiento de la norma, sin embargo, tanto la autoestima, como el autocontrol y el dominio cultural se relacionan con la felicidad individual y con la aportación social.

    Nivel de realización

    Entre los valores de realización que más se asocian con felicidad individual, son los de “convivencia y diversión social” (hábitos convivenciales y de relaciones sociales, especialmente, a través de diversiones, fiestas, juegos, vivencias lúdicas, bromas o entretenimientos). Le siguen, más tenuemente, la ergofilia o realización a través del trabajo; el auto-perfeccionamiento y la realización físico-deportiva. Sin embargo, muchos valores de realización de los que denominamos “SS” (Significación Superior), como el altruismo, disfrute intelectivo-estético y vivencia religiosa, no tienen que ver directamente con el BIS. Esto significa que no hay diferencia en el grado de felicidad, por el hecho de ser o no altruista, religioso o interesado en temas intelectuales o estéticos. En cambio, muchos de estos valores son los que más se asocian con la aportación al bienestar comunitario (ABC).

    ¿Cómo es posible que los valores de realización SS no se relacionen con el BIS? Cuando se hace un análisis más detallado, especialmente con el altruismo, se encuentra que, aunque el altruismo no es una característica necesaria para ser feliz, los sujetos más felices se caracterizan por ser altruistas. Esto significa que los valores de realización suponen un plus de felicidad, además de su relación con el ABC.

Si deseas obtener más información:

  • Hernández P. (2002). Los Moldes de la Mente: Más allá de la inteligencia emocional. Santa Cruz de Tenerife: Tafor publicaciones.
  • Hernández P. (2005). Educación del Pensamiento y las Emociones. Psicología de la Educación. Santa Cruz de Tenerife: Tafor/Narcea.
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